La Cumbrecita
Se
encuentra enclavada en las Sierras Grandes, entre los ríos Almbach y del Medio,
con una población estable de 370 personas aproximadamente, siendo además con sus
1450 m. s/n del mar, la población turística más alta de la provincia. En las
cercanías se erige el cerro Champaquí de casi 3000 metros de altura; deleite de
escaladores en cualquier época.
Su clima es muy benigno y saludable, con días cálidos y noches frescas en
verano, además llueve con frecuencia, después de la puesta del sol. El invierno
es seco y frío, con buen sol casi todos días y nevadas de hasta 50 cm. de
espesor.
La Cumbrecita es el lugar ideal para gozar de verdaderas vacaciones en contacto
con la naturaleza; en ese sentido se fue estructurando toda la oferta turística
que se le brinda al visitante.
Intentamos convertir a La cumbrecita en el primer PUEBLO PEATONAL del país;
quienes nos visiten tienen a su disposición, en caso de algún impedimento
físico, transporte gratuito en vehículos eléctricos adaptados especialmente para
ese fin.
Su Historia
En el año 1934, el
Dr. Helmut Cabjolsky y su familia compran 503 hectáreas llamadas "La
Cumbrecita".
Las poblaciones más cercanas eran Los Reartes y la recientemente surgida "El
Sauce", que más adelante se llamaría Villa General Belgrano. Para abastecerse
era imprescindible viajar a Alta Gracia o a la ciudad de Córdoba. Hay que tener
en cuenta que la Ruta asfaltada que hoy conocemos, no existía y era menester
atravesar la estancia Potrero de Tutzer, hoy bajo las aguas del lago Los
Molinos.
Tampoco había camino hasta La Cumbrecita y le correspondió al hermano menor de
la Sra. Cabjolsky el trazado y la demarcación del mismo, transportándose las
provisiones en un camión Chevrolet modelo 1927.
En un primer momento, los pioneros tenían que vivir en carpas; la primera casa
de veraneo se construyó donde hoy se levanta el Hotel La Cumbrecita.
La explotación turística propiamente dicha se inició en 1938, cuando el Sr.
Reinaldo Schefski se hizo cargo de la pequeña Hostería "La Cumbrecita" de 14
camas.
Poco a poco, y no sin grandes sacrificios, el pueblo se fue transformando, hasta
adquirir la fisonomía que exhibe hoy en día y con la firme intención de mantener
la identidad que originalmente le otorgaran sus fundadores.